
El culto a Dionisio fue implantado en Atenas en el Siglo XI por el emperador PisÃstrato. Dionisio construyo en su propio honor un templo, en aquellas épocas, bastante humilde, en la parte oriental de la ladera de la Acrópolis, en dicho tiempo, a finales de ese siglo, comenzaron a realizarse paulatinamente distintos tipos de ceremonias, entre las que se incluÃan obras teatrales y musicales.
Durante el pasar de los años, este templo que alababa al Dios de la agricultura, fue ganando importancia entre los artistas griegos, por su valor cultural y por ser un imponente anfiteatro. Tanto prestigio ganó el lugar que hasta llego al punto de reunir en él a los más grandes dramaturgos de toda Grecia, cuyas obras hacÃan que en él se congreguen miles y miles de personas.
En sus comienzos, la gente solÃa sentarse sobre la tierra de la colina que lo rodea, pero a medida que el  Teatro de Dionisio fue ganando fama, se construyeron importantes graderÃas en piedra y madera, que además de servir como asiento a los espectadores, cumplÃan otra función, permitiendo que el teatro funcione también como un templo.
Se estima que en las épocas de esplendor del teatro, cuando sus graderÃas se encontraban intactas, éste tenÃa capacidad para albergar hasta 17.000 espectadores de forma simultánea. Las graderÃas se dividÃan de la siguiente forma: en las primeras filas, cuyos asientos solÃan ser de mármol, se sentaban los ciudadanos más adinerados de Atenas, avezando hacia la cima de la colina, bajando en las escalas sociales de manera paulatina.
La forma del anfiteatro es de medialuna, y debido a sus materiales de construcción y a que se encuentra rodeado por laderas en sus 4 lados, el sonido se distribuye por el área de forma clara y uniforme, uno de los factores por los que es tan importante.
