Desfiladero de La Hermida

Vista del desfiladero de La Hermida

Desfiladero de La Hermida

El desfiladero de La Hermida es una de las maravillas naturales que te ofrecen los Picos de Europa. Lo conforman un conjunto de gargantas que desembocan en la principal, que a su vez es el cauce del río Deva. Es una enorme oquedad de paredes de roca caliza que, en algunos puntos, alcanzan los seiscientos metros de altitud.

Se extiende a lo largo de veintiún kilómetros, lo cual lo convierte en el desfiladero más largo de toda España. Une la localidad asturiana de Panes con la cántabra de Potes mediante la carretera nacional 621. Y constituye un impresionante entorno natural que, entre otras cosas, ha sido declarado Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Si te apetece conocer el desfiladero de La Hermida, te invitamos a recorrerlo con nosotros.

Qué ver en el desfiladero de La Hermida

Lo primero que destaca en este desfiladero es el imponente y maravilloso entorno natural que configura. En la garganta crecen alcornoques, encinas, hayas y robles. Igualmente, alberga una fauna singular en la cual destacan los rebecos e incluso algún que otro oso pardo. Pero, sobre todo, es un importante ecosistema para las águilas y los buitres de la subespecie quebrantahuesos.

Los miradores

A lo largo del desfiladero de La Hermida abundan los miradores que te proporcionan unas vistas impresionantes de la Cordillera Cantábrica. Destaca entre ellos el de Santa Catalina, muy cerca del cual puedes ver los restos de la llamada Bolera de los Moros, una antigua fortaleza árabe del siglo VIII. Y también el de Castro Verdeja, ubicado en el pueblo de Linares.

La vía ferrata

Si te gusta la aventura, debes saber que en el desfiladero se encuentra la vía ferrata de La Hermida, que es una de las primeras que se crearon en Cantabria. Sus puentes tibetanos no son aptos para todo el mundo, pues se hallan suspendidos entre altas montañas. Junto a uno de ellos encontrarás escaleras que bajan hasta la altura del río Deva.

Vista de Panes

Panes

Las pozas que conforma este han gozado de fama desde la antigüedad. Están llenas de aguas termales que manan a unos sesenta grados centígrados. De hecho, hasta los años cuarenta del siglo XX hubo en la zona un balneario que tuvo gran éxito y que se ha reacondicionado y abierto de nuevo en 2006.

Por otra parte, aunque pueda parecerte extraño debido a la orografía, también puedes disfrutar de monumentos en el desfiladero de La Hermida. Puedes visitarlos en los pueblos que se hallan en él. Vamos también a conocerlos.

Los pueblos del desfiladero de la Hermida

Si recorres el desfiladero en dirección norte-sur, puedes encontrar varias localidades. No todas se hallan en el cauce del Deva, algunas se extienden por las laderas que lo enmarcan, pero son todos pueblos muy bonitos.

Unquera

Esta localidad es la entrada por la costa al desfiladero de La Hermida, además del primer pueblo de Cantabria tras salir de Asturias. Su mayor atractivo es la ría de Tina Mayor, un estuario en el que desemboca el Deva al Cantábrico. En uno de sus extremos se halla el cabo de San Emeterio, donde hay un faro que parece estar a punto de caer al mar por lo escarpado del terreno donde se encuentra. Ya en la propia localidad, tienes un casco histórico formado por casas típicas de la costa santanderina.

Panes

Capital del concejo asturiano de Peñamellera Baja es uno de los destinos favoritos de los montañeros. Por ello, en los últimos años se ha desarrollado a través del turismo de aventura. También puedes ver en este pueblo el palacio de San Román, un conjunto arquitectónico tradicional que fue construido en el siglo XVII y que está compuesto por una casona rural y una capilla exenta.

No es el único palacio del municipio. En Abándames tienes el del Palenque y el de La Cajiga. Pero más importante es la cueva de La Loja, una galería subterránea de unos cien metros donde hay pinturas rupestres del Paleolítico.

Vista de la ría de Tina Mayor

Ría de Tina Mayor

La Hermida

El pueblo que da nombre al desfiladero pertenece al municipio cántabro de Peñarrubia. En La Hermida tienes que ver la iglesia parroquial, construida en 1970 pero que presenta un bello estilo modernista. Además, en su interior alberga una efigie de la Dolorosa del siglo XIX. También puedes visitar la ermita de San Pelayo, que tiene casi ocho siglos y el balneario de aguas termales del que te hablábamos anteriormente. Se encuentra en un edificio del siglo XIX.

Caldas

Situado en el mismo concejo de Peñarrubia, esta pequeña población cuenta con la ermita de San Pedro, de estilo románico y que alberga varias tallas. Entre estas, destaca la de San Pablo, que responde al gótico-flamenco del siglo XV y es policromada.

Linares

Capital del concejo de Peñarrubia, se encuentra sobre un collado que domina el desfiladero de La Hermida. Desde este pueblo puedes subir al pico Virdiu de Treslajorá, de casi mil doscientos metros, y, continuando por la montaña, llegarás al Gamonal, de casi mil trescientos.

En Linares, además, puedes ver la iglesia de San Andrés, que incluye restos de otra románica, y la torre del Pontón, un edificio almenado del siglo XIV que es Bien de Interés Cultural desde 1992. Esta última perteneció a las llamadas torres defensivas de Cantabria, construidas como protección por las familias hidalgas de la zona y de gran influencia en el desarrollo de la arquitectura montañesa posterior.

Lebeña

En nuestro recorrido por el desfiladero de la Hermida, llegamos a Lebeña, punto de acceso a la garganta desde el sur. En este pequeño pueblo de apenas cien habitantes tiene una joya del prerrománico: la iglesia de Santa María, que igualmente es Bien de Interés Cultural.

Foto de Santa María de Lebeña

Santa María de Lebeña

El templo responde más concretamente a lo que hoy se denomina arte de repoblación y que antes se denominaba mozárabe. Es decir, al estilo arquitectónico desarrollado entre el siglo IX y el XI en las zonas donde iban asentándose los cristianos a medida que avanzaban hacia el sur de la Península Ibérica.

Así, tiene planta basilical de tres naves con cabecero formado por otras tantas capillas absidiales separadas por arcos de medio punto. Pero más singular es el hecho de que se trata de la primera de España en la que se usó el llamado pilar compuesto cruciforme.

También destaca su retablo mayor barroco, en madera policromada y con la imagen de la Virgen de Belén, una talla hispano-flamenca del siglo XV. En las capillas, asimismo, tienes dos retablos más pequeños de estilo renacentista. Junto a la iglesia, había un tejo conocido como el de Lebeña que era uno de los más antiguos de toda Cantabria. Desgraciadamente, cayó hace unos años.

Potes

Si bien esta localidad cántabra no se halla estrictamente en el desfiladero de La Hermida, es imprescindible que la visites si vas por la zona. Porque se trata de una verdadera maravilla. Para empezar, toda la villa tiene categoría de Conjunto histórico por barrios como los de la Solana o el Sol, con sus calles empedradas que discurren bajo arcos.

Además, debes ver la torre del Infantado, una fortificación del siglo XIV que perteneció a Íñigo López de Mendoza, el famoso poeta medieval más conocido como marqués de Santillana. Es una construcción en sillarejo con refuerzo de sillería terminada en una barbacana corrida coronada por almenas. Desde 1985 es Bien de Interés Cultural.

La torre del Infantado (Potes)

Torre del Infantado

También debes visitar la iglesia de San Vicente, que fue edificada entre los siglos XIV y XVIII y que, por tanto, es un compendio de estilos gótico, renacentista y barroco. También ha recibido calificación patrimonial, en su caso, Monumento Histórico Artístico.

Finalmente, en la vecina Fuente Dé se halla el teleférico que sube hasta el mirador del Cable. Si quieres tener una inigualable vista del valle de Liébana en particular y de los Picos de Europa en general, debes subir hasta este observatorio.

Para los senderistas existen numerosas rutas que llevan a él. Y, para los menos avezados a caminar, está el propio teleférico, que salva un desnivel de casi ochocientos metros en apenas tres minutos. No obstante, si tienes en cuenta que la base se halla a mil metros, deducirás que el citado mirador del Cable se encuentra a mil ochocientos. Imagina las fotografías que puedes obtener desde este observatorio.

Como puedes observar, sus muchas las maravillas naturales y arquitectónicas que te ofrece el desfiladero de La Hermida y los pueblos que lo jalonan. Pero, además, la zona destaca por contar con una magnífica gastronomía. Y después de tanta visita, te apetecerá comer algo.

Qué comer en los pueblos del desfiladero de la Hermida

Uno de los productos típicos de la zona son las exquisitas truchas del río Deva. De hecho, en Lebeña hay un importante coto truchero e incluso en el desfiladero hay un monumento a este pez. Pero también se pesca el salmón.

Los frisuelos

Frisuelos

Igualmente, las localidades del desfiladero de La Hermida destacan por su variedad de quesos. Por ejemplo, en Panes se elabora el afamado queso Monje, elaborado con leche de vaca. Más fama aún tienen el Picón Tresviso-Vejes y los ahumados de Áliva.

En cuanto a los platos típicos, destacan los boronos o panes rellenos de sangre y grasa de cerdo, cebolla, perejil y sal. Pero sobre todo, no hay que olvidar que Potes, situado en uno de los extremos del desfiladero de La Hermida, pertenece a la comarca de Liébana, que ha sido declarada de excelencia gastronómica.

Por tanto, en tu visita al desfiladero tienes que probar el exquisito cocido lebaniego, que se elabora como el montañés pero sustituyendo las habas por los garbanzos cultivados en las huertas de la zona. En cuanto a las carnes, destacan tanto la de vacuno, cordero o cabrito como la de caza, especialmente de jabalí y de venado. Además, son magníficos los embutidos, entre los que destaca una morcilla que se elabora de forma especial.

Finalmente, respecto a lo dulce, es famosa la miel de la zona. Igualmente, puedes tomar un requesón o una cuajada. Todo ello sin olvidar las no menos populares y sabrosas corbatas de Unquera así como los frisuelos de Liébana. Y para terminar una comida tan deliciosa, tienes el llamado té del puerto y un magnífico vino dulce al que los nativos llaman tostadillo o un no menos excelente orujo.

De hecho, Potes celebra cada año un festival dedicado a esta bebida. La Fiesta del Orujo tiene lugar el segundo fin de semana de noviembre, con premios a los «orujeros mayores» y encendido de las alquitaras donde se destila ese licor. La celebración fue declarada en 2012 Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Vista de Linares y los Picos de Europa

Linares y los Picos de Europa

Cómo llegar al desfiladero de la Hermida

La única forma de llegar hasta esta zona de los Picos de Europa es por carretera. Para llegar a Panes desde Asturias, debes circular por la Autovía del Cantábrico o carretera A-8. A la altura de Unquera, tienes que desviarte ya por la N-621 que te llevará directamente a la capital de Peñamellera Baja.

Distinta ruta puedes seguir para llegar a Lebeña o Potes desde Cantabria. Sin embargo, transitarás por carreteras comarcales en peor estado. Por ello, nuestra recomendación es que vayas igualmente hasta Unquera y allí te desvíes por la misma N-621. Continuando por esta, después de pasar tanto Panes como el propio desfiladero de La Hermida, llegarás hasta Lebeña y luego a Potes. La carretera está en mejor estado y es un recorrido más directo.

En conclusión, si buscas un lugar que te ofrezca maravillosos paisajes de una naturaleza agreste e imponente, recónditos e inesperados monumentos que te sorprenderán y una gastronomía consistente y deliciosa, tu destino es el desfiladero de La Hermida, en la parte de los Picos de Europa que hace frontera natural entre Asturias y Cantabria.

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