Leyendas sobre los orígenes del pueblo Griego

prometeo

Los griegos ignoraban la historia de sus orígenes y para explicárselos se valieron de leyendas. El primer hombre fue hijo de Prometeo, uno de los titanes, quién lo hizo de barro, y le dio vida gracias al rayo divino que robó a Zeus. Este, en castigo, hizo encadenar al titán en la cima del Cáucaso, donde un buitre debía devorarle eternamente las entrañas. Zeus castigó al mismo tiempo a los hombres con el diluvio en que perecieron. Deucalión, hijo de Prometeo, fue el único que pudo escapar, encerrándose en una embarcación que estuvo flotando mientras duró el diluvio; al bajar las aguas, encalló en el monte Parnaso. Uno de los hijos de Deucalión llamado Heleno, fue el antepasado de los helenos, o sea los griegos, tuvo a su vez dos hijos, Doro y Eolo, y dos nietos, Jón, Aqueo o Acayo. De estos cuatro descendientes de Heleno, nacieron las cuatro grandes familias helénicas, dorios, eolios, jonios, y los aqueos o acayos.
Otras leyendas recuerdan el establecimiento de los colonos extranjeros en Grecia, en particular de la influencia civilizadora de los fenicios y de los egipcios. Tebas honraba como fundador al fenicio Cadmo, que habiendo partido en busca de su hermana Europa, robada por Zeus y metamorfoseada en toro, se fijó en Grecia para obedecer órdenes del oráculo de Delfos.
Atenas había sido fundada por el egipcio Cécrope, el egipcio Danao había fundado a Argos. El Peloponeso, (isla de Pélope), debía su nombre a Pélope hijo de Tántalo rey de Lidia, antepasado de Agamenón, rey de los micenos.