Parque Nacional de Timanfaya

El Parque de Timanfaya

Parque Nacional de Timanfaya

El Parque Nacional de Timanfaya, situado en la isla canaria de Lanzarote, es único en nuestro país por ser eminentemente geológico. Esto significa que se formó como resultado de las erupciones volcánicas habidas en la isla a lo largo del siglo XVIII, concretamente en 1730 y 1736, aunque también se completó con la ocurrida en 1824.

A causa de ellas conforma un paisaje que parece de otro planeta por su escasa vegetación, sus piedras rugosas, la variedad de colores que van desde el ocre hasta el naranja pasando por el rojo o el negro y su abrupta costa dominada por los volcanes. Pero todo ello también le confiere una belleza única. Si quieres saber más sobre el Parque Nacional de Timanfaya, te invitamos a seguirnos.

Un poco de historia del Parque Nacional de Timanfaya

El uno de septiembre de 1730 se desencadenó una terrible erupción volcánica en Lanzarote que cambió para siempre la morfología de la isla. Si hemos de creer al sacerdote Lorenzo Curbelo, testigo del fenómeno, «en torno a las diez de la noche, la tierra se abrió a dos leguas de Yaiza y una gigantesca montaña se elevó desde la entrañas de la tierra».

El hecho es que nueve pueblos desaparecieron para siempre y la lava continuó extendiéndose a lo largo de seis años hasta cubrir una cuarta parte de la isla y llenar sus vegas de ceniza volcánica.

Ya en 1824 se produjo una nueva erupción que dio lugar a los volcanes de Tinguatón, del Fuego y Tao al tiempo que desencadenaba una hambruna terrible en Lanzarote por dejar las tierras incultivables.

En 1974 se creó el Parque Nacional de Timanfaya, que ocupa casi cincuenta y dos kilómetros cuadrados en la parte suroeste de la isla. Es uno de los más visitados de España junto al Parque Nacional de los Picos de Europa, el de la Sierra de Guadarrama y el del Teide, en la también canaria isla de Tenerife.

El Centro de Visitantes

Centro de Visitantes de Timanfaya

Qué ver y qué hacer en el Parque Nacional de Timanfaya

Este parque lanzaroteño cuenta con más de veinticinco volcanes, algunos de los cuales todavía presentan actividad. De hecho, hay lugares en la zona que alcanzan los ciento veinte grados centígrados en la superficie y hasta seiscientos a unos quince metros de profundidad. Pero, sin más preámbulos, vamos a mostrarte lo mejor que ver en el Parque Nacional de Timanfaya.

Centro de Visitantes e Interpretación

Se halla en Mancha Blanca y te aconsejamos que entres en él antes de comenzar tu visita al parque. Porque te ofrecerán todo un programa audiovisual sobre la realidad de esta zona. Y podrás observar los impresionantes géiseres, que expulsan agua en ebullición desde las entrañas de la tierra, así como otras demostraciones. Por ejemplo, como la vegetación se quema solo con introducirla unos centímetros en el terreno. La entrada a este centro es gratuita.

Las Montañas de Fuego

Llegarás al parque por el Taro de Entrada, donde se paga el coste de la visita que incluye el aparcamiento y, lo más importante, el recorrido en autobús (en guagua por ambientarnos de palabras canarias) por la Ruta de los Volcanes. Parte del llamado Islote de Hilario y transita por parajes de cenizas o tapizados por líquenes de color blanco. Son dos de las mil variaciones del paisaje que verás en esta ruta. Pero quizá más importantes sean los catorce volcanes que recorre, desde las calderas de Timanfaya hasta el Valle de la Tranquilidad pasando por las Montañas de Fuego o la Caldera del Corazoncillo.

Montañas de Fuego

Montañas de Fuego

El echadero de camellos, lo más típico del Parque Nacional de Timanfaya

Sin duda, la actividad más popular del parque es el pequeño recorrido a lomos de un camello por la vertiente sur del Timanfaya. No es barato pero sí una experiencia distinta de la que puedes dejar testimonio pues hay un fotógrafo que inmortaliza la imagen. Además, en esta zona puedes ver un pequeño museo etnográfico sobre la vida en el parque.

La Ruta Termesana

Para hacer este recorrido tienes que reservarlo previamente. Unos coches te llevarán desde el Centro de Visitantes hasta el inicio de trayecto. Este se hace a pie, si bien tiene una extensión de solo tres kilómetros. A lo largo del recorrido podrás ver una combinación de agricultura tradicional y volcanes como las montañas Hernández y Encantada, así como el lago de lava sobre el primero y los jameos o aberturas de tubos volcánicos provocadas por el hundimiento de su techo.

Las Rutas del Litoral

Lo escribimos en plural porque hay dos, una más corta y la otra más larga, pero ambas se hacen a pie. La primera, de tan solo dos kilómetros, te llevará desde la villa de El Golfo hasta la playa del Paso recorriendo los impresionantes acantilados costeros que surgieron tras las erupciones de los siglos XVIII y XIX y observando los islotes que formó la lava.

Un cono volcánico de Timanfaya

Cono volcánico en Timanfaya

Por su parte, la ruta más larga tiene nueve kilómetros y puedes contratar un guía. De hecho, te aconsejamos que lo hagas porque se trata de un terreno abrupto y difícil. También puedes ver impresionantes acantilados e islotes recubiertos de lava que contrasta con la vegetación de sus partes más altas. Destaca en este recorrido la costa que se extiende en forma convexa desde El Janubio hasta el Caletón de las Ánimas. Si quieres hacer esta ruta, no olvides llevar ropa y calzado cómodos, algo de comer y agua.

Cuál es la mejor época para visitar el parque

Lanzarote presenta un clima subtropical, con temperaturas cálidas todo el año. En invierno, raramente bajan de quince grados, mientras que en verano superan con facilidad los cuarenta. También es un clima seco con una media de precipitaciones de apenas doscientos milímetros anuales. No obstante, el Parque Nacional de Timanfaya, que se halla al suroeste de la isla, presenta unas temperaturas un poco más bajas y, por tanto más agradables.

En consecuencia, cualquier época del año es buena para que visites la zona. No obstante, en verano puede haber muchos turistas y bastante calor. Por ello, nuestro consejos es que vayas en primavera u otoño para estar más tranquilo y disfrutar mejor de este imponente escenario.

Cómo llegar al Parque Nacional de Timanfaya

La isla de Lanzarote cuenta con un solo aeropuerto, el César Manrique, así llamado en honor del gran artista local que creó los impresionantes Jameos del Agua, otra maravilla de la isla. Al aeródromo llegan vuelos tanto nacionales como internacionales y se encuentra muy cerca tanto de la capital, Arrecife, como de las localidades turísticas de Puerto del Carmen y Costa Teguise.

El llamado Echadero de Camellos

Echadero de Camellos

Una vez te halles en Lanzarote, no tendrás transporte público para llegar hasta el Parque Nacional de Timanfaya. Las dos formas de hacerlo son contratar una excursión organizada (hay muchas en la isla) o alquilar un vehículo.
Si eliges esta última opción, debes tomar la carretera LZ-2 y a continuación desviarte por la LZ-67, que te lleva directamente hasta el Centro de Interpretación. Por otra parte, también recorren el parque las vías LZ-30 y LZ-46, unidas por las LZ-56 y LZ-58. Otra opción es coger un taxi, pero te resultará bastante más cara.

Dónde alojarse

El parque Nacional de Timanfaya no cuenta con ningún establecimiento hotelero. Por tanto, lo mejor es que te alojes en alguna de las localidades turísticas antes citadas o en la propia capital.

No obstante, si lo prefieres, también puedes hospedarte en la pequeña villa de Yaiza, que está a la entrada misma del parque y que cuenta con varios hoteles. Si escoges está alternativa, te recomendamos que visites de paso el Monumento Natural de Los Ajaches, una impresionante formación volcánica con más de once millones de años de antigüedad y ubicada entre la Punta del Papagayo y Playa Quemada.

Dónde Comer: algunos platos típicos

Sin embargo, el parque cuenta con un restaurante. Tanto si decides comer en él como si optas por hacerlo en cualquier otro local de la isla, te recomendamos que pruebes platos tan populares como las papas arrugadas con mojo, pero también otros menos conocidos fuera de Lanzarote.

Así, el sancocho, una sopa de tubérculos, verduras y carne; los tollos en salsa, que se elaboran con trozos de cazón secados al sol; las jareas, parecidas a los anteriores, y el puchero canario, versión insular del cocido madrileño, solo que además lleva habichuelas y piña de millo, una herbácea similar al maíz.

Un plato de sancocho

Sancocho

Todo ello sin olvidar el ancestral gofio, justamente harina de millo preparada con agua y sal, así como los pescados. En cuanto a los postres, puedes probar el bienmesabe, que se prepara con miel, yemas de huevo, almendras molidas y azúcar y que se sirve con lenguas de gato, o el frangollo, un postre de leche, harina de millo, limón, almendras, azúcar, canela y pasas. Finalmente, para beber, puedes tomar un vino de Lanzarote, que cuenta con denominación de origen propia.

Normas de Visita del Parque Nacional de Timanfaya

Finalmente, te recordamos que el Parque conforma un ecosistema muy frágil y por ello exige unas normas muy rígidas al visitante. Entre ellas, está prohibido lo siguiente: destruir o coger rocas volcánicas, circular o aparcar fuera de los lugares destinados a tal efecto, dejar algún tipo de desperdicio o cualquier tipo de recolección de las plantas que componen el paisaje.

En conclusión, el Parque Nacional de Timanfaya es un lugar único en España por su conformación volcánica. Pero, sobre todo, porque al visitarlo pareces haberte trasladado a otro planeta. Todas sus curiosidades geológicas como los géiseres te serán explicadas en su Centro de Interpretación y luego puedes visitar lugares como las Montañas de Fuego, las calderas Blanca y del Corazoncillo o las montañas Hernández y Encantada. Si aún no conoces Timanfaya, no dejes de visitarlo. Te sorprenderá gratamente.

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